Imaginemos por un momento un mundo donde nuestro frigorífico nos “sugiriera” lo que esta a punto de caducar, o lo que falta reponer, imaginemos un mundo donde nuestra lavadora nos “sugiriera” que acabamos de colocar una prenda de color junto con la ropa blanca. Un mundo donde las cosas emitieran su propia información, donde fuera posible saber a distancia que usamos en nuestro día a día, nuestro yogur preferido, nuestra cuchilla de afeitar favorita, nuestro desodorante….nuestros…[si eso también]… Lo que parece otro argumento de una película de ciencia ficción ya es una realidad, todo gracias a las RFID, las grandes desconocidas de nuestra sociedad, van entrando poco a poco y la mayoría de nosotros ignoramos de lo que son capaces… Los usuarios van a perder el control de su propia intimidad gracias a los “avances” de las tecnologías, los productos de uso cotidiano, emitirán sus propias cookies con el entorno… 1984 se queda corto….
Cada día es más frecuente hablar de la privacidad y el anonimato, siempre digo y recalco que en la sociedad digital que vivimos eso es un mito, no existe. Las empresas y corporaciones buscan métodos más precisos para controlar a sus usuarios, que usan, donde, cuando y como. Los usuarios y consumidores ignoran como funciona la tecnología que controla la distribución de productos y si uno pregunta algo sobre el RFID, lo más probable es que desconozcan dicho concepto.
Poco a poco la tecnología RFID se va implantado a nuestro alrededor, sin que sepamos como funciona o los problemas que puede acarrear este tipo de tecnología, aunque sus ventajas puedan ser muchas, los inconvenientes que presentan pueden convertirlas en auténticos dolores de cabeza para sus usuarios, ya que es una tecnología que es suceptible de ser vulnerada, y más cuando se trata de sistemas de pago como una tarjeta de crédito.
Existe una fuerte polémica en la implantación de los pasaportes RFID, es decir incluir estos chips de identificación en los pasaportes de los ciudadanos que el gobierno de los EEUU quiere implantar a sus ciudadanos y a los demás países, existen pruebas de que la seguridad del portador del mismo puede verse afectada ya que con tan solo un equipo receptor un delincuente o terrorista pondría saber datos de la identidad de su portador, como muestra de estas vulnerabilidades una empresa norteamericana Flexilis detecto que el chip del pasaporte guardado en bolsillo de su usuario podría llevar incluso a activar un explosivo situado en las proximidades.